viernes, 10 de enero de 2020

Santos Laguna claudica ante el muro fronterizo


En la primera jornada del Clausura 2020, Santos Laguna pecó de impreciso y chocó contra el muro que alzaron los Xolos de Tijuana.
El equipo de Almada no varió en nada el guión de la temporada pasada. Salió a noquear desde el primer asalto y perdió.
Tijuana, en cambio, mostró que su ambición era no recibir gol y ganó tres puntos.
La escuadra verdiblanca saltó al campo con intensidad, intensidad arriba, como si no quisiera dejarle ninguna responsabilidad a su aparato defensivo. Pronto se vio el porqué.
Al minuto cuatro, el primer susto. Un pase al corazón del área encontró a Sanvezzo que recibió sólo y superó a Orozco. La soledad del delantero fue bien interpretada por el juez de línea.
Como todo el balompié mexicano ya se sabe de memoria el discurso de Almada, los xolos optaron por curarse en salud y mandar pelotazos al frente.
El fútbol salió de cuadro. Entró a escena el tenis. Hubo intercambio de drives y de voleas desde el fondo de la cancha.
Del lado santista, los que agitaban la escena eran los menos indicados para esa labor: Rivas y Gorriarán. El ancla y el todoterreno del esquema santista llegaban hasta las cercanías del área rival. Centraron y tiraron. No hubo fortuna en ninguna de las suertes que intentaron.
IMPRECISO
Santos iba hacia adelante, siempre adelante, pero desde el inicio fue evidente que el once verdiblanco dejó en casa la precisión.
Esto facilitó la vida a unos Xolos que, pertrechados detrás de la línea de medio campo, se limitaron a esperar el error del rival.
Como el local defendía y el visitante proponía, aunque sin meter miedo, hubo tiempo para ver a Brian Lozano desbordado por él mismo. Fue una de esas veces en las que tanta voluntad por tomar la manija del equipo le juega en contra. El charrúa se derrochó en lances que pasaron desapercibidos, y cuando apareció, condujo con la prisa de un relámpago que ansía encontrar un pararrayos.
Sin la brújula de Lozano, la batería ofensiva del Santos no encontró el norte.
El principal perjudicado fue Furch que, harto de esperar a su cita, abandonaba la mesa del restaurante para salir a buscar algo de contacto con el balón a costa de armar trifulcas en las bandas o cerca del círculo central.
PECADO Y DECLIVE
Al minuto 33 llegó el error, uno involuntario, que desequilibró el marcador.
En apariencia, el centro desde la banda izquierda no traía nada, sin embargo, nada más ingresar al área, reveló el veneno guardado en su interior. El xolo Emilio Sánchez anticipó a Gorriarán que, sin ojos en la nuca e impedido para regresar la bala a la recámara, impactó el pie del jugador local.
Óscar Macías, el silbante, marcó penal. Tras cuatro minutos de repetición instantánea, alias VAR, Sanvezzo adelantó al muro fronterizo.
El plan de Tijuana daba resultado.
El visitante mantuvo las buenas intenciones y el frenesí, también la imprecisión que le impedía prosperar allí donde importa.
Así siguió hasta que Doria encontró una solución que parecía improbable. Al minuto 50, el defensa santista cobró una falta tan fuera del área que era mejor contar la distancia en yardas. No le pegó ni como central, ni como delantero, sino como brasileño.
La felicidad duró los dos minutos que tardó Mario Lainez en hallar un rebote del ecuatoriano Félix Torres en medio campo. El volante fronterizo subió y subió sin hallar oposición hasta sacar el disparo que devolvió la ventaja al local.
Al 74, el árbitro podía haber condenado al visitante por un empujón de Torres. El juez marcó saque de puerta.
El resto del partido la media del conjunto de Almada no existió. Los cambios del técnico santista sumaron al frente armas tan frescas como improductivas.
Doria, empeñado en hacer de héroe, metió un cabezazo que encontró la atajada de Lajud.
El marcador final fue mucho premio para unos Xolos enfocados a no recibir sustos antes que causarlos.
A este Santos que jugó a la intensidad antes que al fútbol le toca afinar la precisión y trabajar alternativas para escalar muros.

Imagen: Cortesía

No hay comentarios:

Publicar un comentario