jueves, 5 de diciembre de 2019

El detrás de cámaras de un crimen


No hay sueño que no se rompa cuando tocan a la puerta de tu castillo de interés social con un ariete. “¿Qué demonios ocurre?”, te preguntas. La respuesta no tarda en llegar. Hombres armados entran en tu habitación.”Policía” y “levanta las manos”, dicen. Sales de casa esposado. Bajas la cabeza y subes a la patrulla. Menos mal que no has hecho nada. Ya habrá oportunidad de aclarar las cosas.
En la sala de interrogatorio, los detectives te preguntan una y otra vez por qué lo hiciste. Si tan sólo supieras lo que has hecho, con gusto ayudarías a la investigación. Hartos de que finjas demencia, los agentes te piden mirar con atención la pantalla de una portátil.
Identificas la película a la primera. Conoces a los actores en escena. Están en la parada del autobús y sí, tú eres ese suertudo, el otro personaje es esa linda mujer de la que has quedado prendado. Recuerdas bien tu línea: “Quiero invitarte a salir”. Ella sonríe, se acerca a ti, te besa. Menos mal que hablaste a tiempo. Ella se aparta, ha sido dulce pero, debe marcharse. El autobús pasa junto a ustedes. Tú reaccionas mal, no has tenido suficiente, vas tras ella, la sujetas, discuten, no has tenido suficiente, ella no quiere irse contigo, resiste, tú no has tenido suficiente, lanzas un golpe, ella acaba en el suelo, la sujetas del cuello, la levantas, ella no lucha más, se rinde, avanza en la dirección que le has impuesto. Salen de cuadro.
Dos policías intentan controlarte. No la tienen fácil. Sabes pelear y vas a pelear, por tu inocencia, porque tú sabes lo que sucedió, lo que ellos no ven. Ella abordó ese autobús. Eso -lo que muestra el video de vigilancia- no es lo que pasó, no es real, juras que no es real. ¿O sí?
The Capture (BBC, 2019) traslada al espectador a una pesadilla digna de mirarse con los ojos del Big Brother. ¿Es Shaun Emery culpable? ¿Dónde está Hannah Roberts, la mujer violentada en la parada de autobús? ¿Dice la verdad el video de la cámara de vigilancia? Para averiguarlo, nada como dedicar unas horas a fatigar los seis episodios de la serie. De ese modo descubrimos el engaño dentro del engaño dentro del engaño.
Ben Chanan, su creador y director, comentó que en The Capture hay algo de El Último Testigo (The Parallax View, 1974) y de Los Tres Días del Cóndor (Three Days of the Condor, 1975), filmes dedicados a complots.
También hay influencia de otras dos películas setenteras: Las Mujeres de Stepford (The Stepford Wives, 1975) y La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978). Chanan explicó que si bien estos títulos se adentran en los terrenos del horror y la ciencia ficción, su sabor característico es el suspenso de la conspiración.
En cuanto a programas de televisión, los modelos a seguir fueron State of Play (2003) y, en menor medida, Bodyguard (2018).
The Capture nos invita a saber más sobre edición de video creativa, videovigilancia y porno ultrafalso de la mano de Paul Ritter, que interpreta a Marcus Levy, un ingeniero de video y consultor de retransmisiones. Otro incentivo de la serie es ver a Ron Perlman como demonio pintado de humano.

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